martes, 20 de octubre de 2015

Déjate sorprender

No había sonado el despertador. Ese día fue la incidencia del sol atravesando los huecos de la persiana los que me habían despertado. Comprobé que nada en la vida nos espera mirando dos minutos el teléfono. Granada llevaba despierta casi dos horas y yo aún seguía revuelta en la cama intentando recordar en qué momento apagué las tres alarmas de las siete.

Me puse en pie. Preparé café mientras Ed Sheeran y su "Tenerife Sea" rellenaba el silencio. Esbocé una sonrisa cuando Matthew y su guitarra llegaron a esa estrofa: "We are surrounded by all of these lies, and people who talk too much". Que quiere decir algo así como que estamos rodeados de mentiras y de personas que hablan demasiado. Casi que lidiar con esta afirmación a diario, también podríamos considerarla una parte intrínseca de lo que supone ser periodista a día de hoy. Y por eso me gusta tanto llegar a esa parte de la canción. Porque también son esos peligros los que hacen de este mundo algo apasionante, algo que merece la pena vivir en primera persona y que es preciso que nadie te cuente.

Casi que ser periodista es como la vida, ¿no?. Entender que a pesar de todo lo que nos digan, lo que no pase por el tamiz de nuestra razón, de nuestra experiencia, nunca será válido porque tarde o temprano lo habremos olvidado. El periodismo y la vida, son cafés a deshoras, sin horarios preestablecidos. Son miradas cómplices en directo y a todo pulmón, son instantes que se congelan en el tiempo como un abrazo que dice "tequierocontodalafuerzademialma". La vida, que diga el periodismo, se basa en los ensayos y el error; "A escribir se aprende escribiendo" pero, ¿y a vivir?, ¿es que acaso a vivir no se aprende viviendo?

Aquella canción hiló esta historia de un martes, que no fue como un martes cualquiera. Me trajo buena suerte. Llegó un mensaje inesperado. Algo que aún no sé cómo leer y que mañana se descifra. Y casi con un brillo centelleante en los ojos, casi esperando que alguien lo entendiese y sintiera ese nudo en el estómago, esos nervios antes de salir a escena, o ese empuje que solo nace cuando tu corazón ríe, cierro los ojos y entiendo que también el motor de la vida es eso, dejarse sorprender un día cualquiera, a una hora cualquiera, en un sitio cualquiera. Y nada más.  

sábado, 17 de octubre de 2015

Eras

Lo cierto es que su risa tenía el agravante de alevosía. Lo cierto es que había miradas que borraban la prisa, que deshielaban el alma pese a no hacerse luego responsables de los desperfectos. Lo cierto es que eras como el cine de verano; Como la primavera para las flores, como la libertad para un pájaro preso que sueña con desplegar sus alas al viento.

Lo cierto es que eras como el abrazo tras una pesadilla, un paraguas en un aguacero, mi canción favorita en el metro y algún verso de Benedetti en los azucarillos del café. Eras la alegría irracional que traen las buenas noticias. El dardo que siempre daba en el centro de la diana. El tiro certero con la última bala del cartucho. 

Lo cierto es que si tú no querías, la vida no tenía ni siquiera la posibilidad de darme miedo. Pero suena el despertador. Y lo cierto es que casi es amor. Lo cierto es que casi no te sueño. Lo cierto es que casi no te quiero. Pero a veces no sé lo que me digo.

jueves, 15 de octubre de 2015

No digas que quieres ser periodista. Ya lo eres. Empieza a serlo desde el primer día.

"Esa frase de los que demostraron que todo esto es mucho más que un sueño. La frase que espero poder pronunciar algún día entre sonrisa y recuerdo"
El sentimiento negativo, Risto Mejide


Han pasado dos semanas. El tiempo suficiente para empaquetar todos esos pretextos, todos esos "yo nunca" y todos los miedos estériles. Han pasado dos semanas. Y a algunos no les parecerá suficiente. A mi casi me parece un mundo. -¡Y no exagero!-. Llevo toda la vida queriendo hacer lo que estoy haciendo. Queriéndome sentir como me siento; Sin abrochar la sonrisa, sin ponerme frenos, como un aventurero experimentando la emoción cuando está apunto de saltar al vacío. Y es que en este pequeño lapso de tiempo, la vida se ha convertido en un contraste de colores cálidos que comparo con el grisáceo color del pasado. Lo cierto es que ya no imagino el final del abismo como un bosque frondoso, sino como un lugar lleno de cosas que tengo, que quiero y que deseo descubrir. 

Estudio en ESCO. Periodismo. -Y casi suspiro escribiendo esto último-. P-E-R-I-O-D-I-S-M-O. Por fin. Por fin cabeza y corazón se han sentado y han decidido ponerse de acuerdo y hacer las paces. Por fin han decidido dejar de darse largas. Dejar de esperar. Dejar de sentir que la vida, segundo a segundo, se les escapaba en cada suspiro lanzado al aire. Ahora son un equipo. Un equipo que quiere recuperar el tiempo perdido. Que no quiere volver equivocarse en algo tan simple como saber elegir lo que nos hace felices. Ahora, y espero que para siempre, esto se convierte en la bitácora de una periodista. Y eso no lo digo yo, que conste. Lo dijo Rafa Marfil en su primera clase de Fundamentos de la Comunicación Audiovisual: "No vuelvas a decir que quieres ser periodista. Ya lo eres. Empieza a serlo desde el primer día". Espetó con una sonrisa tímida que a mí me pareció de lo más tierna. 

Granada huele a primavera. Últimamente me tararea canciones que me ponen feliz. Acaba de convertirse en mi sitio. Granada, después de cinco años, acaba encajando conmigo. Y eso es una buena señal. Significa que ambas, por fin, hemos conseguido ser felices juntas. Después de tanto. Después de todo.

¡Bienvenidos chicos ESCO!
Jornada inaugural para los alumnos de primer curso